Saṃskāra: la arquitectura sutil de la mente (Parte II)

El almacenén sutil de los Saṃskāra

Roberto De Pedro Caparrós

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4. ¿Dónde se almacenan las huellas mentales

Modelos de “almacenamiento” en Koshas, cuerpos sutiles y filosofía del Yoga

Una vez que aceptamos que existen “huellas”, surge la pregunta relativamente moderna pero muy intuitiva: ¿dónde se almacenan los saṃskāras? Las tradiciones responden con mapas metafóricos y operativos que varían según el lenguaje filosófico que cada escuela adopta; no son descripciones anatómicas en sentido moderno, sino mapas pedagógicos para orientar la práctica.

En la tradición vedántica y en la mayoría de los tratados yóguicos posteriores conviven dos repertorios conceptuales que conviene distinguir: (a) el esquema de cinco kosha(s) (envolturas o capas) del Taittirīya Upaniṣad y (b) la división clásica en tres śarīra(s) (cuerpos): sthūla-śarīra (burdo/grosso), sukṣma-śarīra (sutil) y kāraṇa śarīra (causal). Ambos esquemas pueden articularse sin contradicción: los kośas describen capas de experiencia; los śarīras, niveles ontológicos.

Los cinco kośa(s): capas de experiencia

La Taittirīya Upaniṣad describe al ser humano (Atman) constituido por cinco “envolturas” que van de lo denso a lo sutil:

1. Annamaya-kośa — la envoltura de alimento; el cuerpo físico.

2. Prāṇamaya-kośa — la envoltura del prāṇa; el cuerpo energético.

3. Manomaya-kośa — la envoltura mental (manas): emociones, sentidos, reactividad.

4. Vijñānamaya-kośa — la envoltura del discernimiento e intelecto (buddhi).

5. Ānandamaya-kośa — la envoltura del gozo; capa más sutil de la experiencia.

Este conjunto describe niveles de experiencia desde lo más denso a lo más sutil y es el marco pedagógico clásico para la indagación interior: ir desde lo visible hacia lo invisible.

Los tres śarīra(s)

La tradición Sāṃkhya–Vedānta así como los comentaristas clásicos del Yoga, la división tripartita (tríada causal-sutil-burdo):

• Sthūla-śarīra: cuerpo burdo, físico (se corresponde con el ámbito del annamaya-kośa).

• Sukṣma-śarīra o Linga- śarīra: cuerpo sutil. Engloba los registros energéticos y mentales (en la práctica incluye prāṇamaya-kośa, manomaya-kośa y vijñānamaya-kośa).

• Kāraṇa-śarīra: cuerpo causal, sustrato de las tendencias más profundas (vinculado a ānandamaya-kośa cuando se interpreta ontológicamente como “cuerpo de la causa” o «semilla» de la individuación.

¿Dónde se depositan las huellas?

Esta correspondencia es la que usan con más frecuencia los comentaristas y los manuales de sādhanā cuando explican dónde «penetran» o «se depositan» las huellas (saṃskāra / vāsanā): las impresiones superficiales, Lo que se origina por experiencia somática (hábitos motores, tensiones posturales) se graba primero en la envoltura densa (sthūla); las huellas emocionales y cognitivas, lo que se reitera mental y emocionalmente, se fija en el sutil; (sukṣma); las huellas profundas —las vāsanā que atraviesan vidas y los residuos kármicos más arraigados— se sitúan en el cuerpo causal (kāraṇa-śarīra), que en lectura pedagógica suele asimilarse funcionalmente al ānandamaya-kośa cuando este se entiende como “fondo” o «sustrato» de la individuación.

El Yoga Vasiṣṭha y varios comentaristas medievales describen cómo las impresiones “penetran” estas capas con grados de profundidad: algunas se trabajan con āsana y respiración; otras exigen atención, visión cognitiva y procesos de transformación afectiva, las más profundas exigen procesos de insight, samādhi o prácticas soteriológicas.

Estos modelos no deben leerse como anatomías metafísicas rígidas, sino como mapas operativos: distintas prácticas operan en distintos niveles del condicionamiento.

5. Tres niveles de condicionamiento: cómo se transforman

La literatura clásica y la investigación contemporánea, permiten distinguir tres planos del condicionamiento: psicológico, afectivo-estructural y causal. Esta delimitación no es moderna; está implícita en la terminología histórica (saṃskāra, vāsanā, bīja) y en las pedagogías contemplativas.

1. Huellas (saṃskāra): el plano inmediato y psicológico

Son impresiones que operan a nivel somático y mental cotidiano: hábitos motores, reacciones emocionales, asociaciones rápidas, reactividad. Son las más accesibles a la práctica diaria y responden bien a:

Āsana, para reorganizar la memoria somática (Vyāsa en YS 2.46–2.48).

Prāṇāyāma, para reducir la reactividad autonómica (YS 2.49–2.53; Mallinson & Singleton, 2017).

Atención concentrativa (śamatha), que crea nuevas huellas de calma y estabilidad.

2. Tendencias profundas (vāsanā): el plano afectivo-estructural

No son impresiones puntuales, sino impregnaciones duraderas que moldean carácter, preferencias afectivas, patrones volitivos y sesgos éticos. Kapani las vincula a la continuidad biográfica; Pujol destaca su persistencia inconsciente. Su transformación es lenta y profunda, involucrando la afectividad en su raíz. Su transformación requiere:

Prácticas de insight (vipassanā / viveka) para hacerlas conscientes.

Prácticas generativas (metta, compasión, brahmavihāra) que sustituyen patrones reactivos afectivos.

Trabajo ético prolongado (yama/niyama) que reordene la conducta sostenida.

3. Semillas (bīja): el plano causal y soteriológico

Es el nivel más profundo y parecen especialmente en: Yogācāra, como semillas en el ālaya-vijñāna que explican la continuidad kármica (Hamilton, 2000; Gethin, 1998); Vedānta, como impresiones del kāraṇa-śarīra (cuerpo causal); Sāṃkhya tardío, como potencialidades que determinan la formación del ego y la inteligencia (buddhi). La transformación de estas semillas exige prácticas propias del camino profundo:

Samādhi, especialmente asamprajñāta (YS 1.18).

Prácticas tántricas de transmutación (según linajes).

Purificación kármica mediante insight, rituales o renuncia.

Aquí no hablamos de psicología sino de transformación ontología del renacimiento.

Comprender estos tres niveles devuelve al yoga su alcance integral: no es solo gimnasia mental o calma emocional, sino una ciencia de la memoria que dispone técnicas diferentes según la profundidad del residuo.

6. Cómo las prácticas de yoga transforman los saṃskāras

Una cartografía práctica: la explicación que no aparece en los manuales

Si las huellas se imprimen en distintos niveles (somático, emocional, cognitivo, profundo), entonces ninguna técnica, por sí sola, es suficiente para transformarlas todas. El Yoga —como sistema completo— aborda múltiples planos de condicionamiento, y por eso combina cuerpo, respiración, atención, visión y contemplación.

Āsana — la reescritura somática

El cuerpo guarda memoria. Patrones posturales y tensiones crónicas son la expresión somática de huellas antiguas. La práctica de āsana con conciencia es, por tanto, un re-entrenamiento sensoriomotor: reduce tensiones, corrige patrones protectores, modula el sistema nervioso, reorganiza la propriocepción y cambia la base desde la que una vieja huella puede reactivarse.

Los textos clásicos afirman que el cuerpo no es un obstáculo sino una vía para regular las huellas latentes. Patañjali describe āsana como sthira-sukham āsanam: estabilidad y comodidad (YS 2.46). Esa estabilidad no es solo postural; reduce la agitación y reactividad (rajas) y la inercia (tamas), facilitando la quietud del campo mental y debilitando la reactivación automática de saṃskāras.

Hoy sabemos que ciertos āsanas pueden modular la respiración, el nervio vago y la regulación autonómica, permitiendo que patrones emocionales, antes dominantes, pierdan fuerza. En esta calma somática, emergen huellas antiguas; pero, al no reaccionar, no se refuerzan.

La lógica es clara: estabilidad → regulación → no-reactividad → debilitamiento del saṃskāra.

Prāṇāyāma y transformación de huellas

El medio para regular el impulso y reorientar la energía

Prāṇāyāma no es sólo “respirar mejor”; es una pedagogía ética y energética del impulso. En el plano fisiológico regula el tono vagal, estabiliza la respuesta emocional y dirige la energía hacia acciones correctas. En conjunción con las palabras de Ana Laura Funes(Yuktidīpikā), prāṇāyāma es una experiencia relacional, un puente entre el yo y aquello que lo rodea, capaz de revelar una subjetividad que se constituye siempre en vinculación. Esta intuición dialoga profundamente con Christopher Key Chapple que destaca su función relacional: el aliento revela un yo que se constituye en conexión. Vāyu no es únicamente un elemento entre otros, sino la fuerza que conecta cuerpo, entorno y cosmos en un único flujo viviente. El aliento, en muchas tradiciones, es relacional: respiramos con el mundo, no contra él. Esa comprensión genera un yo menos aislado y más lúcido, y que es justamente en ese intervalo donde la conciencia puede volverse más lúcida, ética y expansiva. Juntas, estas dimensiones explican por qué prāṇāyāma puede debilitar la costumbre automática (saṃskāra): al calmar la tempestad corporal evitamos nuevos rastros; al orientar la energía, reconfiguramos tendencias; al sostener la atención, permitimos que lo que surge no deje nueva impresión; al respirarnos conjuntamente con el mundo, salimos del pensamiento autocentrado, el yo deja de respirar aisladamente y se siente acompañado.

La tradición yóguica sostiene una correlación entre mente y respiración: citta-vṛtti y prāṇa-vṛtti se influyen mutuamente. La modulación del prāṇa modifica las condiciones internas que permiten la activación o debilitamiento de saṃskāras.

Vāyus- Prácticas y efectos

Los textos clásicos describen cinco corrientes funcionales (Chapple 2021):

• prāṇa (recepción, impulso afectivo)

• apāna (soltar, eliminar)

• samāna (asimilar, integrar)

• vyāna (distribuir, circular)

• udāna (elevar, clarificar)

Prácticas

• Nāḍī śodhana: equilibrio prāṇa–apāna → estabilidad emocional (HYP 2.5–10).

• Kumbhaka: fortalecimiento de samāna → “digestión” de contenidos emocionales (HYP 2.15; GS 5.59–60).

• Bhastrikā y Kapālabhātī: activación de udāna → claridad mental (HYP 2.35; GS 1.54).

Meditación — ver surgir la huella y dejarla caer

Aquí entra la obra silenciosa del discernimiento (viveka). Los saṃskāras son memorias implícitas; no son conceptos, sino impulsos, tonalidades, predisposiciones. La meditación —ya sea atencional, abierta o deconstrucción del yo— permite iluminar estos movimientos en el instante mismo en que se activan.

· Atención concentrativa (Focused Attention / śamatha): crea estabilidad; produce saṃskāras nuevas —de ecuanimidad, de silencio, de cesación— que sostienen el cambio.

· Atención abierta / Vipassanā: rompe la significación automática: al objetivar la impermanencia y la insustancialide los fenómenos, reduce la fuerza de la huella.

Ambas son necesarias: la primera crea una base segura; la segunda es la cirugía. Patañjali pone énfasis en la estabilización (nirodha) (abhyāsa) y en el desapego (vairāgya) como medidas para que la mente no siga fijando nuevas huellas; el budismo enfatiza la penetración fenomenológica que revela la insustancialidad de lo formado y, por tanto, su condición de extinguirse.

Prácticas generativas (metta, compasión)

Estas prácticas no son meras “caricias amorosas”: son ingeniería de reacondicionamientos afectivos que instalan huellas prosociales. Donde existía un patrón de retraimiento o agresión, la repetición de compasión genera una nueva tendencia que, con el tiempo, desplaza a la anterior por simple economía de repetición.

Yoga Nidra, el acceso al inconsciente

La práctica de yoga nidra (el yoga del sueño o sueño consciente) es una práctica para despertar, no para dormir. En su recorrido sistemático por las dimensiones del ser, la actividad reactiva disminuya permitiendo que contenidos latentes emerjan bajo una atención relajada. En ese estado liminal la conciencia puede iluminar y reconfigurar huellas sin el habitual patrón defensivo, facilitando la transformación de saṃskāras más resistentes.

Estados profundos (samādhi / jhāna)

En estados de absorción profunda las huellas se vuelven visibles en masa y pueden disolverse sin la reactivación habitual que las acompaña. Textos y comentaristas indican que estos estados pueden producir una auténtica “purificación” de saṃskāras cuando la práctica conduce a visiones que transforman la comprensión del yo.

Formoso y varios comentaristas explican que estos estados son momentos liminares donde la estructura cognitiva cambia y, a veces, las huellas “caen” al ser confrontadas sin defensa.

Puedes ampliar el conocimiento sobre la meditación el articulo qué es la meditación.

7. La práctica como arte del olvido

No es exagerado decir que el corazón del yoga y del budismo es un arte del olvido lúcido: olvidar lo que creemos ser para recordar lo que somos. Pero olvidar no en el sentido de perder memoria histórica, sino en el sentido técnico de desactivar la memoria automática que nos re-sitúa en patrones de sufrimiento. Esa desactivación es posible —los textos lo afirman, los practicantes lo atestiguan— y requiere algo más que buenas intenciones: requiere una técnica culturalmente situada, una guía sólida y un tejido pedagógico que respete límites.

Las saṃskāras nos enseñan una humildad necesaria: no podemos pretender borrar la historia con un par de estiramientos. Pero sí podemos, con práctica sostenida y una pedagogía ética, transformar la gramática de la mente hasta que el eco de lo antiguo pierda su autoridad. Entonces la vida se abre a una presencia menos dominada por la memoria compulsiva, y más disponible para la claridad.

Cuando las huellas pierden autoridad, aparece un espacio nuevo: un campo claro donde la vida puede desplegarse libremente.

Bibliografía

Chapple, C. K. (2021). Living Yoga: The Vayus and Embodied Consciousness. Albany: SUNY Press.

Fernández Formoso, R. (2020). Sāṃkhya y Yoga: Una lectura contemporánea. Madrid: Trotta.

Fernández Formoso, R. (2023). Trance y memoria en el budismo y el yoga. Manuscrito académico, Universidad Complutense de Madrid.

Funes Maderey, A. L. (2018). Prāṇāyāma y ética del impulso en la tradición yogui: lectura del Yuktidīpikā. Revista de Estudios de Asia y África, 53(2), 355–380.

Gethin, R. (1998). The Foundations of Buddhism. Oxford: Oxford University Press.

Gheraṇḍa, Ch. (2004). Gheraṇḍa Saṃhitā (M. L. Gharote & G. K. Pai, Trads.). Lonavla: Kaivalyadhama.

Hamilton, S. (2000). Early Buddhism: A New Approach — The I of the Beholder. London: Routledge.

Kapani, L. (1992). The Philosophical Concept of Saṃskāra. New Delhi: Munshiram Manoharlal.

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Pujol, O. (2003). Diccionario sánscrito–español del yoga (2.ª ed.). Barcelona: Herder.

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Vāsiṣṭha, Y. (2007). Yoga Vāsiṣṭha: El gran libro del yoga (S. S. Sastriar, Ed. y Trad.). Delhi: Motilal Banarsidass.